Hay  momentos en que perdernos involuntariamente el control de nuestro cuerpo, muchas veces por malas noticias, temores e inseguridades. Manos que y piernas que tiemblan, no parar de llorar, no poder enfocarse para solucionar algo, son parte de los ejemplos más comunes que conocemos cuando perdemos el control sobre nosotros mismos.

Para las mujeres existe una situación muy particular donde involuntariamente y casi refleja  se pierde el control de la musculatura de nuestro suelo pelvico. Esta condición es frecuente pero poco conocida, se llama vaginismo y su recuperación involucra un trabajo multidisciplinario desde quien lo padece hasta su pareja.
Se desconoce la causa por la cual  nuestro organismo ante situaciones íntimas o de evaluación médica ginecólogica genera esta contracción abrupta e involuntaria de los músculos de la vagina. La importancia radica en la calidad de vida de quienes la padecen, el sentimiento de culpa, miedo, inseguridad y evita ion es tan extrema que puede destruir la autoestima de la persona y de quien es parte de su vida íntima.
Por lo tanto hay que tratarlo de un contexto de pareja si lo estas, o individual si estas sola.

Como lo idntificamos:

  1. Temes a controles Ginecologicos, los evitas o no son factibles de realizar
  2. Ardor, picor y tensión muscular vaginal durante las relaciones sexuales.
  3. Dolor, en mayor o menor medida, que puede dificultar o incluso imposibilitar la penetración.
    Incomodidad persistente ante las relaciones sexuales.
  4. Dolor sexual continuo de origen desconocido.
  5. Dificultad o incapacidad total para insertar un tampón.
  6. Posibilidad de insertar tampones o llevar a cabo una revisión ginecológica pero incapacidad de penetración sexual.

Posibilidad de penetración sexual pero incapacidad de experimentar un orgasmo por la sensación de incomodidad o dolor o por el miedo a un espasmo repentino.l como les contaba en un inicio nuestro cuerpo reacciona a estímulos en esta situación  el cuerpo asocia las relaciones sexuales con dolor, ansiedad o incomodidad física o psíquica, ante la previsión de ese momento desagradable su reacción será la de contraer los músculos de la vagina cerrándola e intentando evitar lo que va a causar el dolor o incomodidad, la penetración.

Esto genera un círculo vicioso, es decir, el cuerpo anticipa el dolor y contrae los músculos del suelo pélvico, esa contracción genera más dolor, el cuerpo se resiste a mantener relaciones sexuales, la resistencia a mantener relaciones sexuales genera frustración y ansiedad que puede llegar a inhibir el deseo…

El sexo se vuelve cada vez más doloroso, incómodo o desagradable y el cuerpo refuerza e intensifica la respuesta refleja de contracción de la vagina tratando de defenderse del daño y resistiéndose por todos los medios físicos y psíquicos a su alcance a afrontar ese momento.

Hay dos tipos de vaginismo el primario cuando
una mujer nunca ha sido capaz de mantener relaciones sexuales sin dolor, provocado por la contracción de los músculos del suelo pélvico que rodean su vagina. Y la secundaria  donde la mujer ha llevado una vida sexual normal y satisfactoria pero algunos acontecimientos traumáticos físicos o psíquicos en un determinado momento de su vida, como un parto, una violación, una cirugía o simplemente cambios hormonales como los que se producen en la menopausia, originan un espasmo muscular en el suelo pélvico.

Como lo tratamos
Generando un contexto que nos permita determinar la causa, reprogramar nuestro cuerpo a través de feedback, relajar la musculatura y repetir y repetir patrones hasta lograr inhibir el reflejo.
Lo importante es que tiene tratamiento, un detalle importante es la confianza que tengas con quien te trata, porque muchas veces no sientes la confianza y sientes que el tratamiento no funciona y no es eso, como es un problema tan íntimo debes entregarte por completa en alma y cuerpo para poder recuperarte.

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